1. Primero averigua qué está fallando
La palabra «wifi» suele utilizarse para describir problemas distintos. La conexión a internet llega desde el operador hasta el router; después, el router la distribuye por cable y de forma inalámbrica. Si una incidencia afecta también a un ordenador conectado por Ethernet, cambiar únicamente la parte wifi puede no resolverla. Si por cable funciona bien y la velocidad cae al alejarse, el problema apunta más a cobertura, interferencias o colocación.
Haz tres comprobaciones en momentos comparables: una prueba por cable, otra por wifi cerca del router y una tercera en la habitación problemática. Utiliza el mismo equipo cuando sea posible, detén descargas y anota velocidad, latencia, cortes y hora. No hace falta perseguir una cifra exacta: interesa descubrir dónde aparece la diferencia.
Antes de comprar, reinicia el equipo siguiendo las indicaciones del operador, comprueba si existe una incidencia, revisa cables y conectores y pregunta si el router tiene una actualización pendiente. INCIBE recomienda mantener el firmware actualizado, cambiar las credenciales de administración y configurar correctamente la seguridad de la red. Si el equipo es del operador, su soporte debe ser la primera parada ante reinicios, luces de error o pérdida de conexión por cable.
2. Hay señales que sí justifican el cambio
Un router merece revisión o sustitución cuando deja de recibir actualizaciones de seguridad, se reinicia o bloquea pese a haber descartado la línea y la alimentación, no ofrece los puertos necesarios, o no puede gestionar de forma estable los dispositivos de la casa. También puede quedarse corto si solo ofrece una generación wifi antigua y los equipos compatibles más recientes saturan la red durante videollamadas, copias y vídeo simultáneos.
La edad, por sí sola, no decide nada. Un router antiguo que recibe soporte y cubre el uso real puede seguir siendo suficiente. En cambio, uno más nuevo puede rendir mal si está dentro de un mueble, junto a obstáculos, en una esquina o demasiado lejos de la zona de uso. Colócalo en una posición abierta, elevada y lo más central posible antes de valorar hardware adicional.
Tampoco confundas velocidad de internet con capacidad de la red local. Contratar una tarifa más rápida no elimina una zona sin señal. Y comprar un router con una cifra inalámbrica muy alta no garantiza esa velocidad en un móvil: influyen la banda, el ancho de canal, la distancia, las paredes, la congestión y las capacidades del dispositivo cliente.
3. Router nuevo, repetidor o sistema mesh
Un router único suele encajar en una vivienda pequeña o mediana cuando puede situarse cerca del centro. Sustituirlo tiene sentido si faltan funciones, soporte, puertos o capacidad. Si el router del operador también actúa como módem u ONT, el modelo nuevo puede tener que conectarse detrás de él o exigir datos de configuración específicos.
Un repetidor amplía la señal que recibe. Es una solución puntual y económica, pero no crea una buena conexión si se coloca donde la señal de origen ya llega débil. Un punto de acceso conectado por Ethernet ofrece una base más estable para otra zona de la vivienda.
Una red mesh coordina varios nodos bajo un mismo nombre de red y facilita el cambio entre ellos. Es especialmente útil en viviendas largas, con varias plantas o muros que dejan áreas sin cobertura. No conviene acumular nodos sin planificación: hay que colocarlos donde todavía reciban una conexión útil, o enlazarlos por cable cuando el modelo lo permita. El sistema TP-Link Deco X50, por ejemplo, admite funcionamiento como router o punto de acceso y retorno Ethernet opcional.
4. Qué mirar en las especificaciones
Empieza por la compatibilidad, no por la generación wifi. Pregunta al operador si necesitas VLAN, PPPoE, datos para telefonía o televisión, y si permite modo puente. Un router neutro no sustituye necesariamente al módem, a la ONT de fibra ni a los servicios de voz y televisión. Conserva el equipo del operador hasta comprobar todos los servicios.
Después revisa las bandas y los dispositivos reales. Wi-Fi 6 mejora la gestión de redes con muchos equipos compatibles. Wi-Fi 6E añade la banda de 6 GHz y Wi-Fi 7 incorpora funciones nuevas, pero los beneficios dependen de que móviles, ordenadores y otros clientes también sean compatibles. Google advierte, por ejemplo, que Nest Wifi Pro requiere un módem, no funciona como módem y no forma una red mesh con generaciones anteriores de Nest Wifi.
Mira también los puertos. Una conexión superior a 1 Gb/s puede quedar limitada si la WAN, la LAN o el equipo conectado solo ofrecen Gigabit. Si necesitas NAS, consola, televisor y ordenador por cable, cuenta los puertos disponibles antes de comprar. Para una red mesh, comprueba si cada nodo tiene Ethernet y si admite retorno cableado.
En seguridad, busca actualizaciones automáticas o un compromiso de soporte claro, WPA2 o WPA3, contraseña de administración independiente, red de invitados y, si tienes muchos dispositivos conectados, aislamiento o red específica para IoT. Evita exponer la administración remota si no la necesitas y cambia las claves predeterminadas.
5. Una decisión práctica en cinco pasos
1. Prueba la conexión por cable y por wifi cerca y lejos del router. 2. Consulta incidencias, firmware y posible sustitución con el operador. 3. Recoloca el equipo y repite las pruebas antes de comprar. 4. Si falla una zona concreta, compara punto de acceso, repetidor y mesh; si falla la capacidad o el soporte, compara routers. 5. Confirma módem u ONT, VLAN, telefonía, televisión, puertos y dispositivos compatibles antes de retirar el equipo actual.
Guarda una copia de la configuración cuando el fabricante lo permita y realiza el cambio en un momento en el que puedas volver al router anterior. Tras instalarlo, actualiza el firmware, configura una clave de administración distinta de la del wifi, crea una red de invitados si la necesitas y repite las mismas pruebas iniciales. Así sabrás si la compra ha resuelto el problema concreto.